ARTES DE CAZA TRADICIONALES

INTRODUCCIÓN

Las artes tradicionales de caza son la manifestación mas clara del asentamiento de la cultura cinegética en un País. Por suerte, la desmedida afición del cazador de nuestro entorno rural, aun preserva las viejas costumbres y mantiene vivas una serie de modalidades, técnicas y aparejos que nacieron hace siglos gracias al conocimiento de las especies, y al ingenio depurado para conseguir capturarlas.

Hoy en día estas artes cuentan con una serie de incondicionales seguidores, pero también con muchos detractores que las consideran crueles y poco selectivas. Bien es cierto que pueden parecer algo rudas en cuanto a su ejecución, pero son totalmente inofensivas para el equilibrio de las especies, están legalizadas y merece la pena preservarlas y legar su buen uso a generaciones futuras, por su valía histórica y por la sana pasión que despierta en quienes la practican.

En un País como el nuestro con una cultura cinegética tan arraigada las artes tradicionales de caza ocupan un hueco importante entre los cazadores aficionados a la menor.

Hoy en día, con la implantación generalizada de nuevas tecnologías en el ámbito de la caza, resulta, cuando menos curioso observar métodos ancestrales de captura dispersados por nuestra geografía, emplazados casi siempre en el entorno rural y practicados en su mayoría por cazadores veteranos que se han convertido en los guardianes de la tradición cinegética.

Técnicas tan arcaicas como Los Fillats en Coll de Baleares, Los Paranys levantinos, la caza de conejo con hurón, la Perdiz con reclamo, las palomeras de Etxalar o las torcaces con cimbel persisten, hoy por hoy, gracias a la desmedida afición de nuestros mayores y al esfuerzo que ponen en transmitir sus secretos a las generaciones más jóvenes.

Estas artes sin embargo, sufren un acoso continuo por parte de ciertos sectores ecologistas que las consideran crueles y poco selectivas, sin caer en la cuenta de que, algunas de ellas contribuyen al estudio sobre ciertas especies migratorias que, tras caer en las redes son anilladas y puestas en libertad sin haber sufrido ningún daño.

En este artículo intentaremos descubrir los aspectos básicos de estas modalidades, las zonas, más habituales donde se practican y los aspectos negativos que las convierten en polémicas, aunque siempre bajo el convencimiento de que es fundamental para nuestra cultura cinegética la existencia de las artes tradicionales.

La caza del conejo con hurón:

La caza del conejo con hurón es, sin duda, una de las mas polémicas modalidades de caza que aun se practican en nuestro País. Tan denostada por los puristas como idolatrada por el cazador rural, este antiguo método cinegético tiene todavía gran auge entre muchos cazadores rurales de media España. Analizando fríamente la técnica empleada, puede parecer cruel y antideportiva, no obstante lleva implícita una dificultad en la ejecución final del lance y un conocimiento exhaustivo del comportamiento tanto del hurón como del conejo. La cría y adiestramiento del hurón exige además una dedicación constante por parte del cazador, que, como en otras modalidades parecidas, se desvive por el mantenimiento y salud de sus aliados.

A grandes rasgos esta modalidad consiste en valerse de un depredador nato como es el hurón, para conseguir expulsar al esquivo conejo de sus majanos y vivares con el fin de capturarlos en el exterior. Para ello se extrae al “bicho” de su jaula o talega y se le introduce por una de las bocas del vivar; una vez dentro el hurón se valdrá de sus desarrollados sentidos de olfato, oído y tacto, para localizar a la pieza que intentará huir aterrorizada por la amenaza de tan temible enemigo. Si el conejo se siente acorralado en una galería sin salida, se defenderá dando zapatazos al bicho sin mostrar en ningún momento su parte mas vulnerable, la nuca.

El desenlace suele ser impredecible. Puede ocurrir que el hurón haga presa dentro de la madriguera y de muerte al conejo, como eso no conviene al cazador es bastante común abozalar al bicho con una fina cuerda que anule su mortal mordisco. Si el conejo sale por alguna de las bocas el cazador optará por distintos métodos de captura:

A Toro Suelto. Así se denomina a su caza con escopeta. Exige un disparo instintivo, muy rápido y preciso y una concentración y silencio absoluto. Siempre es necesario comprobar que el conejo no lleva prendido al hurón en su desesperada huida.

Con Capillos: El capillo o red, se coloca en las bocas mas querenciosas con el fin de capturar vivo al conejo. Esta técnica es muy empleada para repoblaciones y vacunación.

Cobrando con Perro: Se trata de una modalidad muy vistosa y complicada pues perro, hurón y cazador han de compenetrarse absolutamente para culminar con éxito el lance. El perro debe estar muy bien adiestrado para aguantar a los pies del cazador hasta que el conejo se haya alejado lo suficiente de las bocas.

La caza en Palomeras

Pocas tradiciones cinegéticas están tan arraigadas entre sus practicantes como la de la caza de palomas torcaces al paso las palomeras del Pirineo Navarro. En Francia esta modalidad está muy extendida, sin embrago en nuestro País solo se practica en un área muy localizada del Pirineo Navarro, Etxalar. Solo unas pocas familias tienen el privilegio de poder cazar en las palomeras y la tradición va heredándose generación tras generación desde hace varios siglos. Injustamente perseguida por ciertos grupos ecologistas, esta técnica cuenta sin embargo con la firmeza de una tradición anclada en el pasado del pueblo navarro.

La compleja metodología desplegada para capturar torcaces y zuritas en su paso anual por este valle pirenaico es digna del mejor de los estrategas militares. Divisados los bandos desde unas torretas dispuestas en las laderas del valle, los avisadores dan la voz de alarma a palomeros y cazadores. Los batidores o abatanas situados en los altos a ambos lados del valle agitan sus banderas, chaterras, y vocean intentando encauzar los bandos hacia el centro del valle. Al mismo tiempo, desde las torretas los animadores lanzan unas paletas de madera, polotia, que simulan el vuelo de una rapaz, obligando a las palomas a volar bajo y buscar refugio en la espesura del bosque. Allí, situadas en lugares estratégicos se disponen unas redes de 25 x 12 metros, que, accionando un mecanismo en el momento oportuno, caen sobre las sorprendidas palomas. Solo cuando las redes han cumplido su función pueden tirar las escopetas apostadas en los puestos o chozas ubicadas a ambos lados de las redes. La gran mayoría de palomas capturadas son torcaces, si bien es bastante común encontrar alguna zurita o choloma, como se la conoce en Etxalar.

A pesar de las críticas que esgrimen los detractores de esta modalidad por la captura masiva de ejemplares, se ha demostrado que el impacto en la especie es insignificante, al menos en lo que a las palomeras navarras se refiere.

Fillats en Coll

La desmedida afición que existe en tierras levantinas por la caza del zorzal se transmite con fuerza a tierras Baleares. Allí el Tordo, es objeto de culto y muy apreciado por sus valores culinarios y cinegéticos. La caza de esta pequeña y acrobática ave se viene practicando desde siempre en las islas y su captura al paso con red en collados, Fillats en Coll, es todo un ejemplo de cómo las artes tradicionales de caza luchan por subsistir.

A sabiendas del comportamiento migratorio de la especie los cazadores mallorquines estudian los pasos mas querenciosos de los tordos en su llegada a las islas procedentes de latitudes mas frías. Así pues aprovechan los pasillos naturales que forman los árboles en los altos y collados para apostarse en una especie de atalaya fabricada con piedras y camuflada con vegetación. Allí, a primeras horas de la mañana o últimas de la tarde, cuando mas movimiento de zorzales hay, desplegarán sus Fillats. El Fillat no es mas que un sencillo aparejo compuesto por dos cañas de unos 6 metros de longitud que sirve de bastidor para una fina red que se despliega en forma de cuña. El cazador, sentado en su puesto, sujeta una vara en cada mano, apoya las cañas en el suelo y extiende la red a la espera de que algún zorzal caiga en el engaño. Cuando esto sucede pliega con rapidez la red cruzando las cañas capturando así al sorprendido tordo. La colocación de los puestos, el conocimiento exacto de querencias y horarios de los zorzales, la poda y mantenimiento de los pasillos arbóreos y la destreza en el manejo del fillat, hacen de esta disciplina en uno de los últimos vestigios de las arcaicas artes cinegéticas de nuestro País..

Como todas aquellas modalidades cinegéticas que se valen o valían de redes, está es objeto de innumerables críticas por su mal interpretada fama de masiva y no selectiva. Nada mas lejos de la realidad, pues no hay que olvidar que es el zorzal la única captura que busca el cazador y al no intervenir escopetas cualquier otra ave recogida es puesta de inmediato en libertad sin ningún tipo de lesión. Por otra parte la limitación de permisos, 2000 en todo Baleares, y la reducción del cupo a 20 ejemplares por persona y día, hacen de esta modalidad una práctica totalmente inofensiva para el equilibrio de la especie.

Perdiz con Reclamo

Sin ninguna duda podemos afirmar que la perdiz con reclamo es la mas extendida de las denominadas artes tradicionales de caza. La pasión que levanta esta modalidad únicamente es comparable con la polémica que suscita su práctica. Para muchos aprovecharse de la ciega entrega de la patirroja en época de celo es poco menos que un asesinato, pero lo cierto es que esta modalidad encierra una complejidad tan extrema y una preparación tan minuciosa que la culminación del lance es lo de menos.

La picadilla, marca el inicio de la época de celo y de la caza con reclamo mediado el mes de Enero. Este periodo que suele durar alrededor de 5 o 6 días se caracteriza por la disgregación de los bandos y las peleas entre machos.

Una jornada de perdiz con reclamo comienza con la elección de la plaza, zona donde se cree pueden estar aquerenciadas las perdices, posteriormente se han de preparar el tollo, y el tango o pulpitillo. El tollo es el puesto en el que deberá esperar el cazador a la entrada de las perdices a la plaza, debe estar bien orientado y camuflado a la perfección, ha ser posible valiéndose de ramas y vegetación propia del entorno elegido, la tronera, hueco por el que se vigila la plaza y se dispara deberá ser del tamaño suficiente para ver y no ser vistos. El tango o pulpitillo es el soporte sobre el que se coloca la jaula con el reclamo, debe estar entre 15 y 20 pasos de distancia respecto al tollo y la jaula a un metro del suelo aproximadamente. Es importante que la plaza esté limpia de piedras donde pudieran rebotar los perdigones y herir al reclamo.

Agazapado en su tollo y armado de escopeta y paciencia el pajaritero deja trabajar a su reclamo a la espera de resultados. Este, valiéndose de su encelado instinto intentará atraer a hembras con las que emparejarse y a machos con los que disputar su recién estrenado terreno. Para ello, y aquí radica la enorme complejidad de este arte, el reclamo se vale de una interminable variedad de cantos que, sorprendentemente el cazador distingue a la perfección descifrando en cada momento lo que su perdigón pretende y como le contesta el campo, que así se llama a las perdices cercanas a la plaza.

Hay infinidad de matices en el canto pero los básicos se dividen en tres:

Cante Mayor o de Cañón: Utilizado por el reclamo para llamar al campo y atraer a las perdices desde gran distancia.

El cuchichió: Cante de pelea y contienda que se intercambian las perdices ya cercanas a la plaza.

El piñoneo o besitos: Cante de pelea o de llamada que solo emiten los machos y que, utilizado con frecuencia, denota la calidad y sangre del reclamo.

Ajeo, piolio, claqueo, aguililla, rifa, regaño, titeo… son solo algunos de los cantos que además de los principales intercalan los reclamos en busca del lance definitivo. En verdad el disparo no es lo mas vistoso de esta modalidad pero fallarlo puede traer consecuencias terribles para el reclamo que se deprime y pierde interés si no ve vencido a su contrincante.

El Parany.

El Parany constituye un ejemplo mas de la desbordante afición levantina por la caza del zorzal o tordo, y de cómo el cazador ha sido capaz de desplegar todo su ingenio para conseguir capturar esta escurridiza ave.

La propia etimología del término Parany, trampa en valenciano, nos introduce en la esencia de esta modalidad que se remonta a tiempos de Jaime I. El Parany es una estructura compuesta de varios árboles, olivos y algarrobos principalmente, ubicada y manipulada de tal forma que resulte atractiva para que los zorzales se internen en ella en sus continuos movimientos entre dormideros y comederos. Las ramas superiores de los árboles, capolls, se podan para crear pasillos dentro del Parany, entre los capolls se colocan unas varas de madera, barras, sobre las que se insertarán unas pequeñas varillas de esparto, brinets, untadas con una sustancia pegajosa, liga o visc. Estas varillas impregnarán las alas de los zorzales engañados que caerán al suelo donde los Paranyeros los recogerán. Para atraer a los tordos existen dos métodos de reclamo.: Por una parte los reclamos vivos de zorzal enjaulados que con sus cantos incitan a sus congéneres a adentrarse en el Parany, por otra parte el choqueo, reclamo artificial tocado por el paranyero que requiere una gran destreza en su utilización. Antiguamente se alborotaba a los zorzales enjaulados mostrándoles un mochuelo vivo, obviamente en la actualidad esta práctica esta en desuso por tartarse de una rapaz protegida.

Como la mayoría de las artes de caza tradicionales sufre un acoso insistente por parte de los sectores anti-caza que lo tachan de poco selectivo, masivo en las capturas y cruel. Nada mas lejos de la realidad pues, a pesar de la complejidad del Parany, su eficacia no es ni mucho menos infalible y las capturas son mucho menores que en una tirada al paso en olivares. Por otro lado, los pájaros insectívoros que caen en los brinets son limpiados con aceite y soltados inmediatamente. Desgraciadamente algunos desaprensivos utilizan a pesar de su prohibición reclamos grabados en cassetes que dejan funcionando toda la noche

Como todas aquellas modalidades cinegéticas que se valen o valían de redes, está es objeto de innumerables críticas por su mal interpretada fama de masiva y no selectiva. Nada mas lejos de la realidad, pues no hay que olvidar que es el zorzal la única captura que busca el cazador y al no intervenir escopetas cualquier otra ave recogida es puesta de inmediato en libertad sin ningún tipo de lesión. Por otra parte la limitación de permisos, 2000 en todo Baleares, y la reducción del cupo a 20 ejemplares por persona y día, hacen de esta modalidad una práctica totalmente inofensiva para el equilibrio de la especie.

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